México frente a la agenda hemisférica de EU
Mientras buena parte de la conversación pública mexicana se concentra en la coyuntura política, algo más profundo ocurre en la relación con Estados Unidos. Washington está reordenando sus prioridades militares hacia el continente y México profundiza, con cautela y bajo sus propias reglas, la cooperación entre las Fuerzas Armadas de ambos países.
La relación militar avanza. Del 19 al 22 de julio, el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina, se reunieron en Veracruz con el general Gregory Guillot, comandante del Comando Norte de EU.
La agenda dice mucho. Hablaron de adiestramiento, intercambio de información, operaciones concurrentes, sistemas aéreos no tripulados y seguridad marítima. También revisaron la Iniciativa de Seguridad y Protección Marítima para América del Norte. Es cooperación práctica frente a amenazas compartidas.
No fue un encuentro aislado. Desde abril de 2025, Trevilla y Guillot establecieron comunicación directa. Dos meses después, Trevilla y Morales visitaron las instalaciones del Comando Norte y NORAD en Colorado Springs. Este año ambos participaron en Washington en la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental.
Interoperabilidad mexicana. A esta secuencia se suma PANAMAX 2026. México desplegó 122 elementos de la Armada y el ARM Jalisco para participar en Panamá en PANAMAX 2026. Diecinueve países entrenaron capacidades para proteger rutas marítimas e infraestructura estratégica.
La participación mexicana importa porque interoperabilidad no significa subordinación. Significa poder comunicarse, compartir información y operar coordinadamente con fuerzas de otros países cuando los intereses nacionales coinciden.
Todo esto ocurre mientras EU acelera su regreso estratégico al continente. Su Estrategia de Seguridad Nacional coloca nuevamente al hemisferio entre sus prioridades y el Comando Sur activó una Fuerza de Tarea Conjunta para sincronizar operaciones con aliados y socios frente a amenazas regionales.
México enfrenta una decisión estratégica. Puede mantenerse distante de algunas iniciativas políticas encabezadas por Washington y, al mismo tiempo, profundizar una relación militar bilateral con mecanismos, confianza y procedimientos construidos durante años.
No estamos frente a una alianza militar México-EU ni debería buscarse una. Estamos frente a una cooperación cada vez más institucionalizada para enfrentar amenazas transnacionales sin renunciar a la conducción soberana de las operaciones.
El desafío será preservar ese equilibrio. Cooperar más, compartir mejor inteligencia y fortalecer la interoperabilidad, pero dejando siempre claro quién manda y quién opera en territorio mexicano. En seguridad nacional, soberanía y cooperación no tienen por qué ser conceptos opuestos.
Agenda estratégica: En septiembre, la Asamblea General de la ONU tendrá como telón de fondo la sucesión de Guterres. Encabezan Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Rafael Grossi (Argentina). Michelle Bachelet (Chile) fue una magnífica propuesta de unidad latinoamericana y de concertación mexicano-brasileña.
PAL