Claudia Sheinbaum y la conducción de México

Claudia Sheinbaum y la conducción de México

El 1o de septiembre, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rendirá su informe de gobierno. Hará un recuento de logros y objetivos cumplidos en el segundo año de su administración. 

Pero más allá del numeroso recuento, hay un elemento cualitativo que no se puede soslayar: la acertada conducción política del país. 

En estos dos primeros años, Claudia ha mostrado no sólo eficacia administrativa, energía para exigir resultados a su equipo de gobierno y capacidad de trabajo, sino también principios y congruencia con un proyecto de transformación. 

Y todo ello, en un contexto internacional muy complejo, el más difícil en muchas décadas.

No es casual, no es fortuito que así suceda. Claudia Sheinbaum ha estado en todas las batallas por transformar a México desde su más temprana juventud.

Fue activista en la lucha contra la represión a principios de los 80, fundadora del Consejo Estudiantil Universitario en 1986, participante en la insurgencia cívica encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, delegada al Congreso Universitario en 1990, secretaria de Medio Ambiente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, entre 2000 y 2006, integrante del Gobierno Legítimo entre 2006 y 2012, “Adelita” en defensa de la soberanía energética en 2008 y 2013, fundadora de Morena AC en 2011, Jefa Delegacional en Tlalpan entre 2015 y 2018 y Jefa de Gobierno de la Ciudad de México entre 2018 y 2023.

Al mismo tiempo se ha preparado académicamente. Es Licenciada en Física, Maestra en Ingeniería Energética y Doctora en Ingeniería Ambiental, por la UNAM, con Estancia Doctoral en la Universidad de California Berkeley. Es egresada del Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente. 

También ha sido titular del Instituto de Ingeniería de la UNAM y profesora de la Facultad de Ingeniería. Asimismo, integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, grupo galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Su experiencia política y su formación han constituido una base sólida para afrontar el reto de conducir a México en esta etapa.

No obstante, de su gestión en la Presidencia se desprenden rasgos que me interesa destacar: para empezar, ha tenido como prioridad a la gente, no a los grupos de interés, sino a la gente sencilla.

También ha sido apegada al principio de la austeridad republicana: nada de privilegios, lujos o frivolidades. 

Ha colocado el interés general del proyecto de transformación por encima de los intereses personales. Ha cuidado la efectividad del ejercicio presupuestal, peso por peso, con honestidad y dirección. Y ha defendido la soberanía de la nación con inteligencia, templanza y firmeza.

En conclusión, hay administración, pero también congruencia con un proyecto.

Por Martí Batres G.

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