Doctora García Millán, experta en dermatología estética: "A partir de los 40 no necesitamos necesariamente más cosméticos, necesitamos simplemente elegir mejor"

Doctora García Millán, experta en dermatología estética: "A partir de los 40 no necesitamos necesariamente más cosméticos, necesitamos simplemente elegir mejor"

A partir de los 40, la piel no cambia de un día para otro, pero sí empieza a hacer más visibles algunos procesos que llevan años produciéndose. La renovación celular se ralentiza, disminuye progresivamente la producción de colágeno, la piel pierde capacidad para retener agua y pueden aparecer con mayor claridad manchas, pequeñas arrugas y alteraciones de la textura. Y, en el caso de las mujeres, al envejecimiento cronológico se suma otro factor: el hormonal.

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"Los 40 no son una frontera exacta", explica la doctora Cristina García Millán, especialista en Dermatología y fundadora de Esthea Médica. "Es una etapa en la que se empiezan a hacer visibles procesos que llevaban años produciéndose". El descenso del colágeno, que comienza mucho antes, empieza entonces a hacerse más evidente, mientras que la piel puede perder firmeza, luminosidad y capacidad para mantener una buena hidratación.

Pero hay más. A medida que nos acercamos a la perimenopausia, las fluctuaciones de estrógenos pueden acentuar algunos de estos cambios. "Cuando los estrógenos descienden de forma más marcada, la piel se vuelve más fina, más seca, más sensible y pierde elasticidad", señala la dermatóloga. Una vez establecida la menopausia, además, la pérdida de colágeno se acelera: se estima que puede llegar a alrededor de un 30% durante los primeros cinco años.

El mejor sérum para pieles maduras© futurebeauty.cz

La piel también tiene memoria

A esta combinación de envejecimiento cronológico y cambios hormonales se suma un tercer factor: el fotoenvejecimiento. "A los 40 empezamos también a ver esa memoria de todo el sol que ha recibido nuestra piel", apunta García Millán.

Es entonces cuando pueden hacerse más visibles las manchas, las alteraciones de textura, las pequeñas arrugas y la pérdida de uniformidad del tono. Por eso, en dermatología se habla de tres procesos que interactúan: envejecimiento cronológico, envejecimiento hormonal y fotoenvejecimiento.

La conclusión es clara: si la protección solar es importante a cualquier edad, adquiere todavía más sentido mantenerla de forma constante antes de llegar a los 40 para intentar minimizar la huella que la radiación ultravioleta dejará sobre la piel con el paso del tiempo.

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¿Y qué tienen que ver las hormonas con los cosméticos?

Aquí es donde el discurso sobre los llamados disruptores endocrinos merece un poco de contexto. "Las hormonas hablan con la piel sin duda alguna y para decir que todos nuestros cosméticos hablan con estas hormonas es otra cosa", advierte García Millán. La piel cuenta con receptores hormonales y hormonas como los estrógenos, los andrógenos o el cortisol participan en funciones como la producción de sebo, la síntesis de colágeno, la hidratación, la pigmentación o la inflamación.

Pero eso no significa que cualquier ingrediente cosmético vaya a alterar nuestro sistema hormonal. Para que una sustancia aplicada sobre la piel produzca un efecto hormonal relevante, explica la dermatóloga, tendría que absorberse en determinadas cantidades, alcanzar el organismo y ejercer una actividad biológica.

La hidratación es fundamental para preparar la piel para el otoño-invierno© @purelybyron

"Que una sustancia tenga una actividad potencial endocrina no equivale automáticamente a que sea un disruptor endocrino o suponga un riesgo para la salud", resume. La dosis, la vía de exposición y la cantidad que realmente se absorbe son factores fundamentales.

En este sentido, la regulación europea establece restricciones y evaluaciones para numerosos ingredientes cosméticos. "Lo sensato sería utilizar productos bien formulados, con fabricantes fiables y dentro de las concentraciones autorizadas", recomienda la especialista.

cuidado de la piel© @vanesalorenzo_

¿Qué son entonces los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de interferir en el funcionamiento normal del sistema hormonal. Según Amaia Frade, farmacéutica con más de diez años de experiencia en investigación y desarrollo de fórmulas galénicas y cofundadora de la marca cosmética femenina Lamixtura, pueden imitar la acción de determinadas hormonas, bloquear sus receptores o interferir en su producción, transporte o eliminación.

El interés por ellos tiene que ver especialmente con la exposición acumulada. No estamos hablando necesariamente de un producto utilizado una vez, sino de la suma de exposiciones procedentes de diferentes fuentes a lo largo de la vida: alimentación, envases, contaminación, productos de limpieza y también determinados cosméticos.

"La piel es una barrera extraordinaria, pero no es una barrera impermeable", explica Frade. Algunas sustancias pueden atravesarla en función de factores como su estructura química, la formulación del producto o el estado de la piel. Cuando la barrera cutánea está dañada o irritada, además, puede aumentar la penetración.

Frade añade otro matiz: "La piel es un órgano endocrino". Contiene receptores para diferentes hormonas, entre ellas estrógenos y progesterona, por lo que considera razonable prestar atención a los productos a los que estamos expuestos de manera repetida durante años.

Cindy Crawford sin maquillaje© cindycrawford

¿Hay ingredientes cosméticos que debamos evitar?

La regulación europea ha restringido o eliminado numerosos ingredientes que han generado preocupación a lo largo de los años. Frade señala entre las categorías históricamente más debatidas determinados filtros solares químicos, algunos parabenos de cadena larga y ciertos ftalatos utilizados en fragancias, aunque subraya que la evidencia científica no es igual para todos ellos.

Y aquí aparece una cuestión importante: no todos los ingredientes que han sido objeto de debate científico son equivalentes ni presentan el mismo nivel de evidencia o riesgo. Por eso, convertir la cosmética en una lista interminable de ingredientes prohibidos puede resultar más confuso que útil.

"Para una consumidora es prácticamente imposible conocer los nombres químicos de todas estas sustancias o seguir el ritmo de las actualizaciones regulatorias", apunta Frade, que considera que la responsabilidad no debería recaer exclusivamente sobre quien compra, sino también sobre quienes formulan.

Desde Lamixtura, explica, aplican un principio de prudencia y evitan no solo las sustancias prohibidas, sino también aquellas cuestionadas o restringidas cuando existen alternativas eficaces.

Elsa Pataky cuida su piel© elsapataky

¿Es el sistema hormonal femenino más vulnerable?

La respuesta requiere también matices. El sistema hormonal femenino atraviesa diferentes momentos de grandes cambios a lo largo de la vida: pubertad, embarazo, postparto, perimenopausia y menopausia. Son etapas en las que se producen importantes ajustes fisiológicos y hormonales.

"Desde una perspectiva preventiva, muchas mujeres prefieren minimizar las exposiciones innecesarias a sustancias con potencial actividad endocrina", señala Frade, especialmente durante el embarazo y la lactancia.

Sin embargo, no conviene presentar la menopausia como una etapa necesariamente más vulnerable a los disruptores endocrinos. De hecho, García Millán recuerda que existen otros momentos, como la adolescencia, el embarazo o la lactancia, en los que los cambios hormonales son especialmente profundos.

Lo que sí ocurre durante el climaterio es que los efectos de las fluctuaciones hormonales pueden hacerse más evidentes: la piel puede estar más seca, fina o sensible y muchas mujeres comienzan a revisar sus hábitos y los productos que utilizan a diario.

Miranda Kerr practicando cepillado corporal en seco como parte de su rutina de bienestar© @mirandakerr

La rutina que necesita tu piel a partir de los 40

¿Significa todo esto que al cumplir 40 hay que llenar el cuarto de baño de nuevos productos? Todo lo contrario. "A partir de los 40 no necesitamos necesariamente más cosméticos, necesitamos simplemente elegir mejor", defiende García Millán. Su primera prioridad sigue siendo la fotoprotección durante todo el año. La segunda, reforzar la barrera cutánea. Si la piel empieza a estar más seca o reactiva, recomienda buscar fórmulas con ingredientes como glicerina, ácido hialurónico, ceramidas o niacinamida, capaces de contribuir a mejorar la hidratación y la función barrera.

Como activo antiedad, sitúa a los retinoides entre las herramientas con mayor evidencia para mejorar textura, arrugas finas, pigmentación y estimular procesos relacionados con el colágeno. "No siempre el retinol", puntualiza: también puede recurrirse al retinal, adaptando la potencia y frecuencia a la tolerancia de cada piel.

Por la mañana, la dermatóloga recomienda incorporar vitamina C u otro antioxidante. Y hay algo que conviene hacer justo al contrario: bajar el nivel de agresión de la rutina. Exfoliar constantemente, utilizar limpiadores demasiado jabonosos o abusar de productos potencialmente irritantes puede ser contraproducente cuando la barrera cutánea empieza a ser más vulnerable. Su filosofía podría resumirse así: "Proteger por la mañana, reparar la barrera y estimular de forma inteligente por la noche".

biohacking cosmetica© josefinehj

Tres reglas para una cosmética más sencilla

Frade coincide en una idea: no se trata de vivir con miedo ni de intentar convertir el neceser en un laboratorio. Si una mujer quiere reducir exposiciones innecesarias, propone tres pasos.

Simplificar

Muchas veces utilizamos más productos de los que realmente necesitamos

Elegir marcas transparentes

Más que intentar memorizar interminables listas de ingredientes, recomienda fijarse en cómo formula una marca, qué explica sobre sus productos, qué criterios utiliza y si evita promesas exageradas.

Revisar los productos de uso diario

La exposición acumulada tiene más sentido cuando hablamos de aquello que aplicamos repetidamente durante años que de un producto ocasional. Porque, en definitiva, la cuestión no parece ser llegar a los 40 y empezar a desconfiar de todo lo que nos ponemos sobre la piel. Más bien se trata de entender qué está ocurriendo, simplificar cuando sea necesario y elegir fórmulas adecuadas para una piel que, con el paso del tiempo, cambia.

"Pequeños cambios sostenidos en el tiempo suelen tener mucho más impacto que intentar cambiarlo todo de golpe", concluye Frade.