Curro y Nicolás, hijos de Fran Rivera y Lourdes Montes, sorprenden como dos pequeños toreros de 7 y 1 año: las fotos
Ya es tradición para Fran Rivera, de 52 años, y Lourdes Montes, de 42, pasar las últimas semanas del mes de agosto en El recreo de San Cayetano, la finca familiar de la familia Ordóñez en Ronda, Málaga. Mientras el torero ultima los preparativos de la Corrida Goyesca del próximo sábado, 5 de septiembre, la diseñadora disfruta de la calma que se respira en este lugar lleno de recuerdos. "Está exactamente igual que hace 30 años y tiene ese sabor tradicional que ya es difícil encontrar. Es una casa muy vivida, con mucha gente. Para mí tiene las dimensiones perfectas: es grande como para organizar cosas con muchos amigos, pero no deja de ser muy acogedora", contó Lourdes en una entrevista concedida a la revista ¡HOLA!. "Y ahora, además, se suma que los niños están felices cada vez que venimos aquí. A los niños les encanta venir y están a su aire; entran y salen sin necesidad de que estemos detrás", añadió.
Prueba de ello son las fotos que ha compartido de sus dos hijos, Curro, de 7 años, y Nicolás, de 17 meses, en el patio de la finca, junto al emblemático pozo en el que reposan las cenizas del actor y director estadounidense Orson Welles. Como hijos, nietos y bisnietos de toreros, los niños están creciendo entre capotes y muletas, convirtiéndolos en sus mejores juguetes.
En una de las imágenes vemos a Curro con un capote en el que puede leerse 'Paquirri'. A pesar de su corta edad, el niño demuestra que lleva la tauromaquia en las venas por su manera de colocarse y manejar el capote, como si tuviera un toro delante. En otra imagen le vemos acompañado de su hermano pequeño, quien intenta imitar sus movimientos con una muleta.
Una afición que preocupa
Fran, retirado de los ruedos desde 2017, dijo hace tiempo que no quería que su hijo Curro siguiera sus pasos profesionales. "No me gustaría que se entregara a este mundo. Es una profesión muy bonita, pero es la más dura y sacrificada. No me gustaría ver a mi hijo jugarse la vida delante de un toro. Que sea buen aficionado, que conozca el mundo del toro, que lo respete, pero que se dedica a otra cosa, por favor", declaró sin dudarlo. Sin embargo, "si él lo elige, le ayudaré", puntualizó.
Lourdes, por su parte, nunca ha ocultado la pasión que siente el niño por el toreo. "Está todo el día con la muleta en la mano, le encanta y no es algo que le hayamos inculcado sino genética pura porque nosotros no le hemos fomentado nada fuera de lo normal. No coge una pelota. Además, no ha vivido a su padre toreando, pero, sorprendentemente, le encanta y, en vez de ver dibujitos, te pide que le pongas una corrida de toros. No se comprende, pero bueno, de aquí a que tenga 18 años, ya me encargaré yo de mandarlo fuera y convencerlo de otro plan", afirmó, dejando claro que ella tampoco quiere ese futuro para su hijo. Y va más allá. "Creo que cuando sea mayor, con todo el dolor de mi corazón, no sé si habrá corridas de toros o estarán prohibidas".



