Los últimos pasos del príncipe Harry antes de su inminente regreso a Reino Unido: sus cuatro visitas secretas en Washington
Hace unos días supimos que el príncipe Harry y Meghan Markle iban a regresar a Reino Unido en cuestión de días, seis años después de haberse mudado a Estados Unidos. El matrimonio se instalará en el país por un "periodo prolongado" junto a sus dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, que se matricularán en un colegio británico. Este cambio, sin embargo, no significa un regreso a primera línea. La pareja seguirá al margen de la monarquía. Ni vivirá en un palacio ni desempeñará funciones reales. De hecho, Meghan continuará al frente de su marca de estilo de vida, As Ever, y también formará parte del rodaje de una ficción dirigida por Guy Ritchie.
Pese a lo inesperado de la noticia, el rey Carlos III estaba al tanto de los planes de los duques de Sussex. El pasado domingo, 16 de agosto, Harry le informó de que volvería a casa a finales de este mes. Los príncipes de Gales también fueron avisados. Antes de su mudanza en familia al país que abandonó hace más de un lustro, el príncipe Harry ha llevado, de la forma más discreta posible, una serie de compromisos importantes en Estados Unidos antes de regresar a Reino Unido.
Según relata el Daily Mail, el príncipe Harry realizó cuatro visitas importantes en secreto por Washington D. C., aunque el tabloide británico explica que, pese a su visita allí, no se ha producido ningún encuentro con Donald Trump, actual presidente estadounidense. La primera visita del duque de Sussex en la capital fue al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, el principal hospital militar de Estados Unidos. Allí, pasó tiempo con militares, enfermeros y médicos, organizó una mesa redonda específica con veteranos heridos y se adentró en las tecnologías innovadoras que están transformando la forma en que los soldados heridos se recuperan y se reincorporan.
Durante su visita, Harry exploró cómo el Walter Reed aplica la medicina deportiva para tratar a los militares que padecen lesiones graves que alteran sus vidas y la pérdida de extremidades, ayudándoles a reincorporarse, en la medida de lo posible, al servicio activo. Tras abandonar el Walter Reed, el príncipe Harry se dirigió al Cementerio Nacional de Arlington para rendir homenaje a los héroes caídos de Estados Unidos. Allí asistió al tradicional cambio de guardia antes de depositar una corona de flores en la Tumba del Soldado Desconocido, un monumento erigido en 1921 para honrar la memoria de los militares estadounidenses no identificados que perdieron la vida en combate.
Continuando con su recorrido secreto por la capital, Harry se unió a una mesa redonda organizada por la organización benéfica militar The Independence Fund. Se reunió con soldados heridos, veteranos y defensores de la causa para abordar la difícil transición a la vida civil. Para poner el broche final a su ajetreado día, el duque de Sussex hizo una última parada en el Centro Médico para Veteranos de Washington. El miembro de la realeza recorrió el Centro de Vida Comunitaria de las instalaciones para sentarse con los veteranos de edad avanzada residentes y conocer mejor su funcionamiento. La visita secreta de Harry a Arlington se produce apenas unos meses después de que su padre, el rey Carlos, y la reina Camilla realizaran su propia visita al emblemático cementerio nacional durante el punto álgido de su gira por Estados Unidos a finales del pasado mes de abril.
Los Gales, unidos ante el regreso de los Sussex
El príncipe Guillermo y Kate Middleton han sido fotografiados en Balmoral, Escocia, en un momento que transmite una imagen de unidad junto al resto de la familia real británica. La aparición se produce pocos días después de que se conociera la inesperada noticia del próximo regreso del príncipe Harry y Meghan Markle al Reino Unido. Guillermo y Kate Middleton llegaron esta semana a Balmoral, la residencia escocesa donde la familia real suele reunirse durante el verano. La pareja fue vista este viernes junto a otros miembros destacados de la familia, en una concentración poco habitual por el elevado número de miembros de la realeza presentes.






