Los astros se alinearon, pero en contra de Rocha Moya
Los astros se alinearon, dicen. O tal vez fueron los expedientes, las detenciones y las contradicciones acumuladas durante dos años los que decidieron que a Rubén Rocha Moya ya no le tocaba más suerte.
Después de 112 días de licencia, el gobernador de Sinaloa decidió regresar sorpresivamente a su cargo sin avisarle a la presidenta Claudia Sheinbaum. Craso error de cálculo: este lunes, desde la mañanera, la mandataria aseguró que no estaba enterada de los planes de Rocha Moya para volver; recordó que ningún interés personal está por encima del bienestar de la gente; señaló que la Fiscalía General de la República (FGR) continúa investigando las acusaciones formuladas en su contra en Estados Unidos, y pidió al Congreso de Sinaloa elegir a un gobernador interino.
El manotazo en la mesa de la presidenta Sheinbaum convirtió el regreso de Rocha en uno de los más breves -y políticamente más costosos- de la historia reciente. Palacio Nacional respondió con un mensaje que sonó menos a comunicado y más a advertencia: aquello, en el fondo, fue un recado con nombre y apellido, de esos que se dicen para uno, pero están pensados para que los escuche otro. Morena tembló.
La pregunta inevitable: ¿por qué justo ahora? Fuentes consultadas afirman que un desesperado Rubén Rocha Moya acudió a las prerrogativas del cargo -incluido el fuero constitucional- justo cuando las pesquisas sobre su entorno avanzaban tanto en México como en Estados Unidos. Rocha pensó, quizá, que podía esquivar la denuncia presentada ante un gran jurado en Nueva York. No contó con que el FBI y la DEA ya le tenían los pasos contados, luego de que el general Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, se entregara en mayo a las autoridades estadounidenses acusado de colaborar con Los Chapitos, filtrar información sobre operativos antidrogas y recibir presuntamente sobornos.
Mérida Sánchez salió de prisión federal el 11 de agosto, aunque su proceso continúa. Su liberación ha disparado especulaciones sobre una eventual colaboración con la justicia estadounidense -incluido su posible conocimiento sobre el homicidio de Héctor Melesio Cuén y el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada-, aunque hasta ahora no hay confirmación pública de que se haya convertido en testigo colaborador.
La primera versión de la Fiscalía de Sinaloa sostuvo que Cuén había muerto durante un intento de robo en una gasolinera. La FGR encontró inconsistencias en esa investigación y la entonces fiscal estatal, Sara Bruna Quiñónez Estrada, terminó renunciando en agosto de 2024.
Queda, además, el inquietante capítulo de la vulnerabilidad del sistema de vigilancia cuando grupos armados destruyeron decenas de cámaras del C4i en Culiacán, y el propio gobierno reconoció después que debía reponer 65 equipos vandalizados. Esta guerra entre facciones ha dejado en medio los 2 mil 400 homicidios registrados entre enero de 2024 y mediados de 2026. Una pieza clave en estas investigaciones es Juan de Dios Gámez Mendívil, exalcalde con licencia de Culiacán, señalado por el Departamento de Estado y cercano a Andy López Beltrán. A esto se suma la detención de Fausto Corrales, personaje clave porque conducía el vehículo vinculado a aquella primera -y desmentida- versión del homicidio de Cuén. La FGR lo investiga por su presunta participación tanto en el secuestro de Zambada como en el encubrimiento del homicidio de Cuén.
Omar García Harfuch tiene el marcador de su lado. Hasta el momento ha detenido a 63 mil 564 personas acusadas de crímenes graves. Entre los servidores públicos capturados hay más de 85 funcionarios y exfuncionarios municipales y estatales arrestados por facilitar las tareas de los cárteles o por nexos de corrupción, incluidos al menos siete alcaldes. En casos recientes vinculados al CJNG, solo en los últimos días de agosto de 2026, operativos simultáneos en Hidalgo, Jalisco y Michoacán sumaron 32 miembros detenidos pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación. En cuanto al aseguramiento de recursos, se han decomisado 32 mil 824 armas de fuego y más de 518 toneladas de distintas sustancias ilícitas a nivel nacional. García Harfuch, mientras tanto, se mueve entre el miedo y la desconfianza de Morena y sus complicidades.
Los astros, al final, no se alinearon para nadie. Se alinearon los expedientes.
POR ADRIANA DELGADO RUIZ
COLABORADORA
@AdriDelgadoRuiz
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