La verdad no se amordaza
Vivimos tiempos de emergencia extrema. México enfrenta una Persecución de Estado abierta, descarada y sistemática. Por ello, hemos encendido una alerta internacional en pro de la libertad, los derechos humanos y la democracia, exigiendo que los ojos del mundo —gobiernos, prensa, organismos multilaterales y sociedad civil— se posen sobre la destrucción que Morena está provocando en nuestra nación.
La decisión de acudir ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos invocando la Ley Magnitsky, así como ante la ONU, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, responde a un diagnóstico irrefutable: en nuestro país, el Estado de Derecho ha sido capturado. Que un grupo de consejeros del Instituto Nacional Electoral pretenda fungir como los censores del régimen, amordazando la libertad de expresión para blindar al oficialismo de sus propios escándalos, demuestra que el árbitro electoral está al servicio del poder.
La Ley Magnitsky no es un juego; es un instrumento internacional legítimo diseñado para congelar activos y revocar visas a quienes perpetran graves violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción.
A los serviles del régimen que hoy se escandalizan e hipócritamente se rasgan las vestiduras por nuestro llamado al exterior, mientras callan de forma cobarde y cómplice ante los atropellos diarios del oficialismo, les respondo con absoluta claridad: no estamos pidiendo intervención extranjera, estamos exigiendo cuentas ante las instancias internacionales porque en México la justicia fue secuestrada por el gobierno.
Ante esto, la respuesta del oficialismo es tan burda como predecible. A cada denuncia internacional que interponemos contra el régimen, responden en menos de 24 horas desplegando el aparato de seguridad para encarcelar colaboradores, intimidar familias, filtrar operativos en tiempo real y fabricar carpetas desde las fiscalías estatales. Utilizan las instituciones para ejecutar un terrorismo judicial orientado a amedrentar a quienes no nos doblamos.
Ahí está el mezquino doble rasero de este gobierno: para los opositores hay persecución política y juicios mediáticos; para los señalados de su propio grupo, protección e impunidad total. Ese es el sello de la dictadura que pretenden consolidar.
Sin embargo, se equivocan si asumen que el acoso o las amenazas detendrán nuestra defensa de México. Por cada intento de censura, levantaremos la voz con mayor fuerza. La libertad no se negocia con tiranos ni la dignidad se rinde ante la persecución. El PRI seguirá firme, con la frente en alto y de cara a los mexicanos, porque la verdad no se amordaza.
Alejandro Moreno Cárdenas
@alitomorenoc
Presidente Nacional del PRI
EEZ