De los refugios a las urnas, los jóvenes israelíes que votan por primera vez: "Votaré para que Bibi deje de ser primer ministro"

De los refugios a las urnas, los jóvenes israelíes que votan por primera vez: "Votaré para que Bibi deje de ser primer ministro"

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Alrededor de 640.000 jóvenes israelíes tienen la opción de votar por primera vez bajo los impactantes efectos de la mayor crisis política (cinco elecciones entre 2019 y 2022), sanitaria (coronavirus), social (protestas multitudinarias contra la iniciativa gubernamental de debilitar el estamento judicial) y de seguridad (el ataque sin precedentes del 7-O que desencadenó la guerra más larga y extendida) en la historia de Israel.

Escenificada con la entrada y salida de los refugios y cuartos de seguridad, la enorme carga emocional que los nuevos electores de 18 a 22 años arrastran hasta las urnas se convierte en trauma si han resultado heridos (a nivel físico o mental) y sus amigos y familiares fueron secuestrados en sus casas o murieron en el frente de combate con Hamas y Hizbulá o por un misil o dron en la retaguardia. Todo ello marca su voto junto al contexto familiar, social, ideológico e identitario y la influencia de las redes donde suelen consumir noticias y crear contenidos.

"La reparación empieza por los jóvenes. ¡En 60 horas, nuestra generación vota a Bennett y salvamos el país!", arengó Yonatan Shalev a jóvenes por megáfono el sábado por la noche en Tel Aviv. En las filas de la nueva formación del conservador Naftali Bennett y el centrista Yair Lapid y al frente de una organización de reservistas, Shalev se convertirá a sus 24 años en el diputado más joven en la historia de la Knésset.

Más allá del impulso de las corrientes demográficas, Israel viró a la derecha sobre todo desde los atentados en la Segunda Intifada, a principios de siglo. Ello no impidió que partidos centristas hayan logrado ganar (Tzipi Livni) y formar Gobierno (Yair Lapid) ante Benjamin Netanyahu, la figura que domina la política desde 2009. Tanto es así que los que se estrenan en las urnas no han conocido a otro primer ministro salvo durante un periodo de año y medio.

Las dimensiones del ataque de Hamas y el hecho de que fuera desde el territorio del que el ejército se retiró, evacuando a más de los 8.000 habitantes de las 21 colonias, aceleraron el giro a la derecha. Un proceso acompañado por ira, miedo, venganza y la creencia de que la paz con los palestinos es imposible. Por otro lado, hay una movilización juvenil en la izquierda en torno sobre todo al partido que une al laborismo y a Meretz.

Según una encuesta del Canal 12, el 74% de chicos y chicas de entre 18 y 22 años declara tener una posición ideológica de centroderecha y derecha, mientras el 23% se identifica con la centroizquierda e izquierda. En el electorado más adulto, el 67% pertenece al primer grupo y el 33% al segundo.

El sondeo da la victoria a Gadi Eisenkot (16%). Su rival Netanyahu (14%) es segundo seguido por Bennett (10%) y el partido Judaísmo de la Torá (9%), reflejo del crecimiento demográfico y la alta participación del sector jaredí.

Con una presencia efectiva en TikTok, el extremista Itamar Ben Gvir figura como tercera opción en la encuesta del diario Yediot Ahronoth, por detrás de Bennett y Eisenkot y superando a Netanyahu. Este ministro atrae al electorado joven, incluido un segmento del sector ultraortodoxo. Sobre todo entre los que no estudian en las academias talmúdicas. Ben Gvir, al que el ejército no quiso reclutar a los 18 años por sus actividades radicales, espera un buen resultado también entre los uniformados de menos edad.

El profesor Dan Ben-David apunta con tristeza que lo destacado no es que Ben Gvir reciba más o menos escaños, sino que los reciba. "Hace pocos años, no estaba en la Knésset. Es el reflejo de dónde estamos", nos dice antes de recordar: "En toda sociedad hay racistas, pero es un fenómeno con altibajos, como vemos también en Europa. A ello hay que sumar aquí el ataque del 7-O, en el que invadieron parte del país y masacraron a la gente con una gran brutalidad".

"Netanyahu es el que tiene más experiencia. ¿Quién puede sustituirlo?", pregunta Itzik como respuesta en el sur de Tel Aviv, coronando su comentario con el eslogan reivindicativo: "Sólo Bibi". Mientras los detractores de Netanyahu recuerdan su responsabilidad en el 7-O, el joven asegura que los principales responsables del fracaso fueron los organismos de seguridad y destaca la reacción citando los ataques que acabaron con enemigos como el líder de Hizbulá, Hassan Nasralá, y el líder de Hamas, Yahia Sinwar.

Muchos jóvenes suelen votar en función de su entorno familiar y social. Los sionistas religiosos, especialmente los que residen en los asentamientos en Cisjordania, reparten su voto básicamente en el partido que lleva el nombre de este sector, aunque no lo representa de forma mayoritaria (Sionismo Religioso), el Likud, Ben Gvir y el nuevo partido de Ofer Winter. En el sector también hay apoyos a Eisenkot, Bennett y Avigdor Liberman.

Las dos listas electorales árabes volverán a ser las más votadas del sector, que representa el 21%. Varios partidos sionistas también esperan votos de ciudadanos árabes que desean la caída del Gobierno, en el que los ultranacionalistas Ben Gvir y Bezalel Smotrich han tenido mucho peso en los últimos cuatro años.

"Votaré porque quiero que alguien me represente en el Gobierno. Y votaré a Eisenkot para que mi voto influya y para que Bibi deje de ser primer ministro", comenta Jolle Jarjue a EL MUNDO. Nacida en Haifa, esta joven árabe israelí que vive y estudia en Tel Aviv asegura que la victoria del bloque del cambio mejorará el país, por ejemplo, "con un reparto del dinero mucho más justo y no sectorial".

Los jóvenes entre 18 y 24 años representan el 15% del electorado. Muchos de ellos llegan a las urnas tras largos periodos en el servicio militar regular o como reservistas en "la guerra de siete frentes". Yarden, nada más acabar la instrucción, comenta: "Han sido unos años muy duros fuera de casa. En el ejército hablamos lo mínimo o casi nada de política". "En las últimas elecciones tenía casi 18 años y no pude votar. Es nuestra obligación votar. Yo voto por el bloque del cambio porque quiero un cambio en la sociedad y, por ejemplo, que haya más personas que se alisten en el ejército", dice en alusión a la exención del servicio obligatorio de los jaredíes, cuyos partidos forman parte del Ejecutivo. Según comenta, la mayoría de sus amigos también votarán. Una primera vez que coincide con los años más traumáticos de su país.