Carla IV, interiorista, revela las tres claves para saber si una tendencia funciona en casa: "La funcionalidad, la adaptabilidad y la coherencia con el entorno"
Carla IV, interiorista, revela las tres claves para saber si una tendencia funciona en casa: "La funcionalidad, la adaptabilidad y la coherencia con el entorno"
Las tendencias de decoración más interesantes no son siempre las más llamativas, sino las que consiguen hacer una casa más bonita, más cómoda y más personal. En septiembre, cuando el hogar recupera rutinas, horarios y nuevos propósitos, apetece mirar la casa con otros ojos: actualizarla, sí, pero sin perder calma ni naturalidad.
Para Carla IV, diseñadora de interiores al frente de Carla IV Interior Designs (www.carlaiv.com), una tendencia debe cumplir tres condiciones para funcionar en una vivienda real: “la funcionalidad, la adaptabilidad y coherencia con el entorno y, por último, su capacidad de evolución”. Es decir, no se trata de copiar una imagen perfecta, sino de elegir aquello que encaja con la luz, los materiales, los hábitos y la forma de vivir de cada casa.
La clave está en aplicar las tendencias con medida. “Lo importante a tener en cuenta con las tendencias es que estas son aspiracionales. Te invito a que las cojas, la adaptes y la hagas tuyas para que funcionen”, explica la interiorista. Estas son sus 10 ideas de tendencia para una casa luminosa, serena y vivible. Sobre estas líneas, una propuesta de la forma La Redoute Interieurs.
El blanco absoluto empieza a dejar paso a estancias más envolventes, cálidas y personales. Según la diseñadora de interiores Carla IV, la tendencia apunta hacia “paletas de colores naturales, donde predominan los tonos tierra, la gama de los marrones y los terracota”.
La forma más fácil de llevarlo a una casa real es empezar por colores que no saturen: un arena en el salón, un terracota suave en un dormitorio o un marrón tostado en una pared puntual. En la imagen, propuesta de color de la marca de pinturas CIN Valentine.
La búsqueda de casas más auténticas trae de vuelta materiales que se sienten reales al tacto y a la vista. Maderas con nudos, piedras y mármoles con veta, pinturas con textura o acabados imperfectos ayudan a crear interiores menos planos y más conectados con lo natural.
El truco está en no llenar la casa de materiales distintos. Mejor elegir pocos y repetirlos con coherencia: una madera en el suelo y en algún mueble, una piedra protagonista en la encimera o una pared con textura mineral. Espacio diseñado por Carla IV Interior Designs.
Después de años de interiores muy sobrios, vuelve el deseo de personalizar como tendencia en decoración. Carla IV habla de “estampados con más dibujo o color, aplicado a tejidos o paredes”, y también de combinaciones de materiales, colores y texturas, como cerámicas o mosaicos, para potenciar un espacio. Este espacio con papel pintado estampado pertenece a un proyecto de la diseñadora de interiores.
El interiorismo ya no se entiende solo desde los muebles. Las paredes y los techos también cuentan. Molduras, papeles pintados, color, cuadros, láminas o revestimientos convierten el “recipiente” de la casa en parte activa del proyecto decorativo.
La clave es decidir qué papel tendrá cada superficie. Una pared puede enmarcar el comedor, un techo pintado puede hacer más acogedor un dormitorio y unas molduras sencillas pueden dar ritmo a un pasillo. En este dormitorio, con una pared protagonista, la alfombra pertenece a la colección Color On, de la firma Lorena Canals.
La innovación en superficies permite llevar la estética de materiales nobles a zonas donde el original no siempre resulta práctico. Carla IV pone dos ejemplos claros: suelos imitación madera para baños y cocinas, y porcelánicos que reproducen la estética del mármol en encimeras. En la imagen, cocina Tangram de César by Nero.
La sostenibilidad entra en casa de una forma cada vez más concreta. No solo se trata de elegir materiales respetuosos con el planeta, sino también de pensar cómo afectan al bienestar diario: pinturas sin tóxicos, mobiliario con barnices ecológicos, textiles naturales o soluciones que mejoran el uso del agua y la energía. Carla IV lo resume como una tendencia que “no solo cuida el planeta, sino que nos cuida a nosotros”.
En la imagen, espacio diseñado por Lorenzo Castillo y recogido en el libro que lleva su nombre, editado por Ediciones El Viso.
La tecnología también tiene su hueco en la casa de forma discreta. Para Carla IV, “el verdadero equilibrio de un proyecto reside en combinar la tradición y lo natural con la tecnología”. La domótica permite controlar calefacción, persianas, electrodomésticos o iluminación para adaptar la vivienda a las rutinas de cada día.
Lo importante es que no sea tecnología por tecnología. Tiene sentido cuando simplifica: una persiana que baja en las horas de más sol, una calefacción programada por zonas o una escena de luz para ver la televisión, cenar o leer. Comedor con mesa oval, diseño de IN56 interiorismo.
Una buena iluminación puede transformar por completo la percepción de una casa. La tendencia no va solo de poner lámparas bonitas, sino de crear escenas que acompañen cada momento: luz más activa por la mañana, más cálida al final del día y puntual para leer, cocinar o trabajar.
Carla IV recuerda la importancia de respetar los ciclos circadianos y de diseñar una iluminación que pueda adaptarse a horarios y actividades. En la práctica, esto implica combinar luz general, luz ambiental y puntos de apoyo, y, si es posible, conectarlo a un sistema que permita regular intensidad y temperatura. En la imagen, un proyecto de Laura Cortázar de LC Interiores.
¡Se mantiene esta tendencia! La casa sigue buscando zonas comunes más amplias y conectadas. Cocinas integradas en el salón, comedores que se abren a la zona de estar o dormitorios infantiles comunicados responden a una forma de vivir más compartida.
Pero abrir no significa dejarlo todo expuesto sin control. Para que funcione, recuerda la interiorista al frente de Carla IV Interior Designs, conviene pensar en almacenaje, iluminación y materiales de continuidad. Este es un ático en Chamberí (Madrid) gestionado por KRETZ Family Real State.
En una época marcada por lo industrial y lo producido en masa,lo hecho a mano vuelve a tener valor. “Lo artesano, único e imperfecto se ha vuelto el nuevo lujo”, explica Carla IV. Cerámica, textiles, piezas de oficio, muebles recuperados o trabajos a medida aportan emoción a la decoración. Este comedor pertenece a un proyecto realizado por el estudio de Arquitectura interior y construcción Mausha Marsá.
Cómo saber qué tendencia merece la pena
Antes de incorporar una tendencia, Carla IV propone hacerse tres preguntas sencillas: ¿me facilita la vida?, ¿encaja con mi casa?, ¿podrá evolucionar conmigo? Si la respuesta es sí, probablemente sea una buena elección. Si exige demasiado mantenimiento, no responde a tus rutinas o envejece mal, quizá sea mejor dejarla pasar.