Los enviados de Trump dejan Kiev con un plan para volver a negociar, pero sin un acuerdo
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Volodímir Zelenski despidió este domingo a los enviados de Donald Trump con una broma sobre la pausa de los ataques rusos contra Kiev. "Hoy habéis funcionado incluso mejor que los sistemas Patriot para nuestros ciudadanos que se encuentran en la capital. Venid más a menudo y tendremos la oportunidad de que nuestra gente pueda vivir un poco", dijo durante la conferencia de prensa celebrada al final de las conversaciones. Steve Witkoff y Jared Kushner cerraron su primera visita oficial a Ucrania con la expectativa de recuperar las conversaciones tripartitas entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. El formato puede anunciarse "en un futuro próximo", según Witkoff. No hay todavía fecha, sede ni confirmación rusa. Tampoco se comunicó ningún acuerdo sobre el territorio o un alto el fuego general.
En febrero, Witkoff y los negociadores rusos y ucranianos habían reducido el plan de paz de 20 puntos a dos desacuerdos principales. El primero era el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por Rusia. El segundo, el control de las zonas del Donbás que continúan en manos de Ucrania. La guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán desvió después la atención de la Casa Blanca y paralizó este proceso.
Kushner explicó que esta vez Trump les ha encargado preparar un nuevo "paquete para la paz". "Creemos que sería productivo volver al formato tripartito que utilizamos hace unos seis meses. Hemos hablado de ello con las dos partes y esperamos que podamos volver muy pronto. Es importante discutir no sólo las grandes cuestiones, sino también las medidas de desescalada", afirmó. Witkoff, que el sábado volvió a llevarse la mano al corazón al saludar a Putin, calificó las conversaciones de "sustanciales e importantes" y aseguró que la delegación estadounidense estaba "muy entusiasmada". "En Moscú discutimos muchas ideas importantes y convincentes que hemos traído hasta aquí, a Kiev", dijo. Zelenski definió la visita como "importante y productiva" y confirmó que hubo "varias ideas realmente nuevas" que deberán ser analizadas.
La principal diferencia sigue siendo el Donbás: Moscú exige que Ucrania retire sus tropas de toda la región de Donetsk, incluidas las ciudades que Rusia no ha conquistado. Pero Kiev considera que esa zona forma un cinturón defensivo esencial y rechaza regalar por vía diplomática lo que el ejército ruso no ha podido ocupar. "La cuestión del Donbás no es meramente la cuestión del Donbás. Es la cuestión de esta guerra, una guerra tanto de supervivencia como de desgaste. Se trata de una cuestión territorial que constituye el objetivo de Rusia", afirmó Zelenski. Según el presidente ucraniano, la resistencia de sus fuerzas permite mantener una negociación "sin ultimátums".
En Kiev estadounidenses celebraron tres rondas de conversaciones. Primero se reunieron con Zelenski y el equipo ucraniano. Después se sumaron los asesores de seguridad de Reino Unido, Francia y Alemania. Examinaron el posible acuerdo político y las garantías económicas y de seguridad que recibiría Ucrania al terminar las hostilidades.
La otra parte de la jornada estuvo dedicada a una invasión que ninguna delegación da por terminada a corto plazo. "Parece que la guerra continuará durante el invierno", reconoció Zelenski. Kiev y sus socios estudiaron un "paquete de invierno" con ayuda militar, humanitaria y energética. Ucrania admite que carece de fondos para cubrir esas necesidades y sostener su producción de armamento.
Los enviados del presidente de EEUU, Donald Trump, Steve Witkoff (centro) y Jared Kushner (derecha), llegan a Kiev, Ucrania, este domingo.AP Photo
La defensa aérea ocupa un lugar central en las preocupaciones ucranianas. Zelenski considera que la capacidad para interceptar misiles balísticos es uno de los principales puntos débiles de Ucrania. Las entregas de proyectiles Patriot han caído mientras Rusia prepara otra campaña contra la red eléctrica. Zelenski afirmó que Estados Unidos aumentará en 2027 la producción de interceptores, aunque Kiev necesita más munición antes del invierno.
Kushner evitó garantizar que la guerra termine antes de esa fecha. "Es un problema muy, muy difícil, pero vamos a intentarlo. Si pudiéramos conseguirlo sería increíble. Eso no significa que vayamos a lograrlo, pero es un esfuerzo muy importante", señaló. Washington considera que todavía puede haber avances antes del invierno.
Esta primera escala de Kiev llegó después de tres horas y diez minutos de conversaciones con Vladimir Putin en el Kremlin. El asesor presidencial Yuri Ushakov describió el encuentro en Moscú como "útil", "constructivo" y "extremadamente franco". La Casa Blanca habló de "planes sustanciales para los próximos pasos", pero no anunció resultados. Según el Financial Times, los emisarios llevaron a Kiev versiones actualizadas de documentos anteriores. Los textos han sido adaptados a las nuevas circunstancias, aunque contienen pocas ideas completamente nuevas. El control del Donbás continúa en el centro del desacuerdo.
Putin trasladó a los estadounidenses su convencimiento de que Rusia conserva la iniciativa militar. Volvió a exigir que Ucrania abandone los territorios que Moscú reclama y renuncie a entrar en la OTAN. El Kremlin engloba esas condiciones dentro de las "causas profundas" del conflicto.
El único resultado inmediato ha sido una pausa de tres días en los ataques contra las dos capitales, cada vez más golpeadas por la guerra. Rusia suspendió los bombardeos sobre Kiev y Ucrania hizo lo mismo respecto a Moscú. No es un alto el fuego. Los combates continúan en los 1.200 kilómetros del frente y ambos ejércitos siguen atacando el resto del territorio enemigo.
Zelenski anunció una próxima reunión entre Ucrania, Estados Unidos y los socios europeos. Witkoff y Kushner trasladarán ahora a Trump las respuestas recibidas, pero la recuperación del formato tripartito dependerá de que Rusia acepte volver a la mesa. El Kremlin no ha dado señales de que esté dispuesto a detener la guerra. Los dirigentes ucranianos esperan que Rusia intente aumentar la presión durante el invierno mediante ataques contra las ciudades y la infraestructura energética. Esa estrategia busca debilitar la posición de Kiev en la mesa de negociación, aunque los avances rusos en el frente se han ralentizado durante los últimos meses.
