Así es Emma, la hija de Helena Resano, a sus 24 años: "Una mujer valiente, que pisa fuerte y que pelea su futuro"
Helena Resano, presentadora de informativos de laSexta, está de celebración. Su hija Emma cumplió ayer 24 años y la periodista quiso felicitarla públicamente. Resano se dejó llevar por la nostalgia y compartió una foto de su hija cuando era niña, en brazos de su padre, Aitor Aristegui, y otra de la actualidad, en la que aparece sola, disfrutando de un café bajo el sol en un lugar que bien podría ser Bryant Park, ya que Emma trabaja desde hace tiempo en Nueva York.
A las imágenes se suma también esta preciosa felicitación: "Pues aquí estamos un 17 de agosto más celebrándote. Y pensando cómo y cuándo esa peque con sus mofletes creció y se convirtió en una mujer valiente, que pisa fuerte y que pelea su futuro. Mentiría si dijera que no echo de menos aquel bebote. Contigo aprendí a ser mamá. Y hoy, 24 años después, sigo aprendiendo cómo acompañarte, cogerte de la mano cuando lo pides y respetar tus decisiones, las buenas y las no tan buenas. Contigo la vida siempre es mejor. Por más viajes juntas, por más risas de las de doler la tripa y por más conversaciones eternas con un café, por FaceTime o como sea. Ser tu madre es el mejor regalo. Te quiero. Mamá".
Fue a principios de 2024 cuando Emma, tras graduarse en Biomedicina, comenzó a trabajar en el hospital Monte Sinaí con una beca para investigar el cáncer de hígado. Una etapa apasionante que su madre sigue con orgullo desde la distancia y poniendo en valor no solo su trayectoria profesional, sino también su forma de ser. "Eres curiosa, sensible, decidida, divertida a más no poder y desquiciante también a veces. Una señorita que tiene un corazón inmenso y una cabeza sensata. Es preciosa por dentro y por fuera".
Ese mismo orgullo se refleja también en cómo habla de su hijo Pablo, que cumplirá 19 años el próximo 24 de agosto. De él destaca su enorme sensibilidad y su manera de estar en el mundo. "Gigante en amor, en empatía, en intentar entender a todos, en querer comprender, en abrazar a quien lo necesita, en ayudar a quien te lo pide, en sonreír".
Helena Resano y el síndrome del nido vacío
Helena Resano y Aitor Aristegui llevan juntos 28 años, 25 de ellos como casados, y desde hace unos meses han vuelto a sentirse como novios, ya que sus dos hijos han emprendido el vuelo. "Aunque da vértigo y la nostalgia amenaza con instalarse entre nosotros, estoy tranquila porque sé que es una etapa ilusionante para ellos. No habrá desayunos atropellados por la mañana ni cenas reposadas contándonos cómo nos ha ido el día. No tendré que hacer de madre taxista más tardes. El teléfono y las pantallas se interpondrán entre nosotros. Pero todo está bien. Sé que estarán bien y que nos echaremos de menos (especialmente ellos dos). La vida también es esto: saber soltarles, dejarles volar hacia donde ellos sientan que quieren ir", dijo la periodista. "Ser su madre es un regalo. Y verlos crecer y hacerse adultos es un reto: ya no van cogidos de tu mano como cuando eran pequeños. Ahora van a tu lado, o dos pasos por delante. Pero la sensación es la misma: sigues descubriendo el mundo a través de sus ojos", añadió.
El consejo que les dio a ambos no puede ser más valioso: "Volad alto. A comeros el mundo. A llenar vuestra mochila de nuevas experiencias. Papá y yo estaremos aquí, observándoos con una enorme sonrisa, orgullosos de los adultos en los que os habéis convertido. La vida es vuestra, hijos".
Un matrimonio muy sólido
La periodista navarra, de 50 años, no puede estar más enamorada de su marido, presidente y fundador de Market4NEWS, la primera agencia de noticias de periodismo móvil. Pronunciaron el "sí, quiero" el 16 de octubre de 1999 y, "aunque no todos los días han sido de vino y rosas, tú siempre has encontrado la forma de pintarme la sonrisa, cada día", declaró Helena. "Has conseguido que “casa” sean tus abrazos, da igual dónde o cómo. No sé qué pasará en los próximos 25 años, pero sí sé que los quiero pasar contigo. Te veo. Y sé que me ves. Te quiero. Y sé que me quieres", afirmó con motivo de sus bodas de plata.




