ángel Rodríguez, maquillador, sobre el maquillaje de ojos de Elsa Pataky: "Gracias a los tonos tierra es intenso sin necesidad de ser evidente"

ángel Rodríguez, maquillador, sobre el maquillaje de ojos de Elsa Pataky: "Gracias a los tonos tierra es intenso sin necesidad de ser evidente"

Elsa Pataky ha convertido la piel luminosa, el efecto bronceado y la mirada definida en tres de sus señas de identidad. La actriz suele elegir sombras marrones, bronce y otros tonos tierra que realzan sus ojos sin robar protagonismo al resto del rostro. El resultado parece sencillo, fresco y muy favorecedor, aunque detrás exista un trabajo preciso de color, intensidad y difuminado. Ángel Rodríguez, maquillador de Maybelline New York, nos da las claves de una gama cromática que funciona a cualquier edad y que permite conseguir vernos mejor sin sentir que el maquillaje se ha apoderado de nuestros rasgos.

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La razón por la que los tonos tierra hacen los ojos más bonitos

"Los tonos tierra funcionan muy bien prácticamente en todos los ojos porque nos permiten crear profundidad de una forma muy progresiva y natural", cuenta Ángel Rodríguez. El marrón aporta definición y permite controlar hasta dónde queremos llevarla. Aplicado junto a las pestañas puede intensificar la mirada; extendido hacia la cuenca ayuda a crear profundidad y, bien difuminado, se integra con la piel hasta conseguir ese acabado suave que asociamos a los maquillajes naturales.

"Un marrón bien trabajado puede aportar muchísima definición sin generar un contraste tan evidente como el que tendríamos con un negro", explica el maquillador. La cantidad de producto y la forma de trabajarlo permiten adaptar el resultado a cada ocasión. Para Rodríguez "un maquillaje puede ser intenso sin necesidad de ser evidente".

Elsa Pataky durante una sesión de maquillaje con sombras en tonos tierra y acabado luminoso© @elsapataky

Elsa Pataky demuestra cómo llevar sombras tierra de día y de noche

La versatilidad es otra de las razones que han convertido los tonos tierra en un básico del neceser. Un mismo marrón puede acompañarnos desde un maquillaje de mañana hasta un look de noche con solo cambiar la intensidad y la textura. "Podemos trabajar con un color y con el mismo cambiar el resultado dando una mayor intensidad", señala Ángel Rodríguez. 

Para el día, el experto escogería tonos suaves, acabados mates o con un ligero satinado y un difuminado amplio que consiga una transición delicada sobre la piel. La noche admite marrones más profundos y puntos de luz con sombras brillantes o metalizadas. 

El color sigue perteneciendo a la misma familia, pero la mirada adquiere más dimensión. Chocolates y dorados permiten elevar el maquillaje sin perder esa armonía que hace tan favorecedores estos tonos. Elsa Pataky ha recurrido a esta fórmula en numerosas apariciones públicas. 

Elsa pataky cumple 50© Getty Images

El tono de marrón que puede favorecer más según nuestros rasgos

Dentro de la gama tierra caben muchas posibilidades y escoger una u otra cambia el efecto final. Ángel Rodríguez confirma que estos colores funcionan en todos los tonos de piel y de ojos, aunque recomienda fijarse en el subtono y, sobre todo, en aquello que queremos potenciar.

Los marrones cálidos aportan calidez al rostro y ayudan a reforzar el efecto bronceado. Los topo y los marrones fríos crean una definición más sutil y elegante. El dorado aporta luz, mientras los cobrizos ofrecen mayor contraste y pueden resultar especialmente favorecedores cuando queremos destacar determinados tonos de ojos claros. 

"Se trata de saber qué queremos potenciar", explica el experto. Esta forma de escoger las sombras permite adaptar el maquillaje a nuestros rasgos en lugar de seguir reglas rígidas asociadas al color de los ojos. Un marrón chocolate puede servir para profundizar, un beige tostado para crear una transición suave, un bronce para iluminar y un cobre para hacer que el iris gane protagonismo.

Media Image© GTRES

Conseguir una piel luminosa que parezca casi desnuda

Los ojos forman solo una parte del efecto. El secreto del maquillaje que suele llevar Elsa Pataky está también en la continuidad entre sombras, bronceador, colorete y labios. Ángel Rodríguez partiría de "una piel fresca y luminosa, con un bronceado integrado y natural", llevando incluso ese tono hacia el final de las sombras para crear una conexión entre el rostro y los ojos. Esa continuidad evita los cortes de color y consigue que cada producto parezca fundirse con el siguiente.

El colorete también desempeña un papel importante. El maquillador propone tonos melocotón, cálidos, con poca saturación y un punto de luz que conserve la jugosidad de la piel. La clave está en sumar calidez sin crear bloques de color.

En los ojos, los marrones cálidos se difuminan y la mayor intensidad se concentra junto a la línea de las pestañas. Así se consigue que los ojos parezcan más definidos y expresivos manteniendo la suavidad del conjunto.

Afterglow Liquid Blush Brazen (41€), Nars Cosmetics© Nars Cosmetics
Afterglow Liquid Blush tono Brazen (41€), Nars Cosmetics
Eye Kohl tono Bronze (27€), MAC Cosmetics© MAC Cosmetics
Eye Kohl tono Bronze (27€), MAC Cosmetics
Sombras de ojos The Nudes Palette (!2,95€), Maybelline New York© Maybelline New York
Sombras de ojos The Nudes Palette (12,95€), Maybelline New York
Polvos bronceadores y contorno City Bronzer (7,99€), Maybelline New York© Maybelline New York
Polvos bronceadores y contorno City Bronzer (7,99€), Maybelline New York

El truco de aplicar el colorete también en los labios

El detalle más inesperado aparece al llegar a los labios. Ángel Rodríguez propone perfilarlos con un tono nude muy difuminado y rellenarlos con el mismo colorete utilizado en las mejillas. El gesto mantiene la misma gama cromática en distintos puntos del rostro y refuerza la sensación de armonía.

"Queremos un maquillaje en el que todo parezca formar parte de la misma piel, que no se vea dónde empieza el bronceador, ni las sombras o el colorete", explica. Al trabajar con transiciones suaves, los rasgos ganan definición mientras el maquillaje queda en segundo plano. "Que se sienta luminoso, equilibrado y natural aunque detrás haya bastante trabajo", concluye Ángel Rodríguez.