Verónica Pose, maquilladora: "Si llevas gafas, la máscara de pestañas es el paso esencial para resaltar los ojos"
Las gafas no son un obstáculo para el maquillaje. Más bien al contrario. Pueden convertirse en una parte más del look. El problema es cuando nos maquillamos exactamente igual que si no las lleváramos y después descubrimos que la sombra apenas se aprecia, las pestañas desaparecen detrás del cristal o, peor aún, la montura se ha llevado por delante la base de maquillaje en la nariz.
Hay pequeños cambios que pueden transformar por completo el resultado. Y Verónica Pose, National Make Up Artist de Sephora Iberia, tiene bastante claro por dónde empezar: "Cuando llevamos gafas y queremos que nuestro maquillaje sobresalga, podemos apostar por un look más intenso a nivel de ojos". La experta propone incluso abandonar durante un rato los marrones de siempre y probar un soft smokey eye en morado o azul.
Y si lo piensas, su idea tiene sentido. Si la montura y los cristales introducen un elemento visual entre nuestros ojos y quien nos mira, podemos permitirnos subir ligeramente la intensidad. Además, para ella un producto pesa más que todo los demás: "Un gesto que marca especialmente la diferencia es la máscara de pestañas, para tener un efecto que abra la mirada".
La máscara de pestañas cambia mucho más de lo que parece
Si hubiera que quedarse con un único cosmético para maquillar los ojos detrás de unas gafas, para Pose sería la máscara. "El paso esencial aquí es la máscara de pestañas", asegura. No tiene por qué ser necesariamente negra. El negro continúa siendo la elección más evidente cuando buscamos definición y una mirada visualmente más abierta, pero la maquilladora propone marrón para un acabado natural y azul o incluso verde cuando queremos que las pestañas tengan más protagonismo.
Al llevar gafas, el maquillaje de ojos compite visualmente con una montura que puede ser gruesa, oscura, metálica o de un color intenso. Dar definición a las pestañas evita que la mirada quede perdida detrás del cristal y permite conseguir efecto de ojos maquillados sin necesidad de construir un look excesivamente elaborado.
El color de la montura puede decirte qué sombra utilizar
En lugar de intentar que el maquillaje pase desapercibido para no competir con las gafas, Pose propone exactamente lo contrario: jugar con ellas. "Personalmente juego mucho con el color de las gafas y mis looks de maquillaje, ya que tengo gafas azules, rojas, verdes y negras", explica. Una montura azul puede acompañarse de un smokey eye también azul para construir un maquillaje monocromático. Con unas gafas verdes, en cambio, la maquilladora prefiere recurrir a la teoría del color y trabajar los ojos en morado.
Las gafas dejan así de ser ese accesorio al que supuestamente hay que adaptar o restar maquillaje y pasan a formar parte de la decisión estética. Si la montura tiene personalidad, ¿por qué esconderla? Además, el maquillaje de ojos admite hoy mucha más libertad cromática de la que concedíamos al clásico negro y marrón. La clave está en decidir si buscamos armonía (repitiendo la gama cromática de la montura) o contraste.
Ese juego de contrastes tampoco tiene por qué quedarse en los ojos. La maquilladora Kuki Giménez, directora de Let’s Make Up School y portavoz de Druni, explica que el color de los labios también puede equilibrarse con el de las gafas y dejaba una recomendación especialmente fácil de copiar: "Con las monturas gruesas o negras, los labiales rojos o fuertes quedan genial". Una combinación que funciona porque convierte las gafas en parte del look, en lugar de intentar disimularlas, y que hemos visto llevar a Paz Vega.
Las cejas siguen importando aunque la montura las tape
Otro error bastante habitual es olvidarse de las cejas porque quedan parcialmente escondidas tras las gafas. Pose no está de acuerdo. "Las cejas son súper importantes en el formato y expresión de nuestro rostro, no solo cuando llevamos gafas", explica. Su recomendación tampoco consiste en dibujarlas más o endurecerlas para compensar la presencia de la montura. De hecho, aconseja mantener la forma en la que habitualmente las llevamos.
Para quienes prefieren un acabado prácticamente imperceptible, basta con algo tan sencillo como peinarlas. "Si quieren un resultado natural, un gel de cejas para peinarlas ya lo cambia todo", señala la maquilladora. La clave vuelve a estar en no confundir definición con exceso. Las gafas ya crean líneas alrededor de los ojos, por lo que unas cejas cuidadas pueden ordenar visualmente la zona sin necesidad de cargarlas de producto.
Con el corrector, "menos es más"
Corrector y gafas mantienen una relación complicada. Queremos iluminar la mirada, pero acumular demasiado producto alrededor de los ojos puede terminar consiguiendo justo lo contrario. Para Pose, antes de pensar en la cantidad hay que acertar con el tono y, especialmente, con el subtono adecuado para neutralizar la ojera. Después entra en juego una de esas reglas de maquillaje que conviene recordar: "Menos es más se aplica 100%".
La maquilladora conecta este gesto con el micromakeup, la tendencia que apuesta por colocar cantidades mínimas de producto únicamente donde son necesarias. En lugar de dibujar un gran triángulo de corrector bajo cada ojo, propone aplicarlo en la propia ojera y reforzar únicamente las zonas que presenten mayor oscuridad. Después se difumina con una brocha o directamente con los dedos, mediante pequeños toques. Es una manera mucho más actual de entender el corrector.
El error está justo donde se apoya la montura
Puedes haber clavado las sombras, las pestañas y el corrector, pero existe un punto en el que el maquillaje tiende a desaparecer inevitablemente: la nariz. Este es el truco que más agradecerá cualquiera que lleve gafas durante muchas horas. "El error más común es que no sellamos la parte de la nariz donde apoyamos las gafas", advierte Pose.
Su solución consiste en aplicar un extra de setting powder precisamente en esa zona. El objetivo es conseguir que la base quede mejor fijada y que, al retirar las gafas, no aparezcan las dos características marcas de la montura sobre la nariz. Incluso existe una versión más intensiva del truco. Según explica la maquilladora, hay quien coloca "un poco de corrector y polvo en las gafas, donde quedan en contacto con la nariz".
Al final, maquillarse llevando gafas es entender qué cambia cuando aparece una montura delante del rostro. No hace falta cambiar todo el neceser. El verdadero truco está en modificar dónde (y cuánto) aplicamos lo que ya tenemos.









