Pippa y Kate Middleton, dos hermanas elegantes con estilos opuestos: "Sus looks reflejan dos vidas que han tomado caminos diferentes"
El 29 de abril de 2011, todas las miradas estaban puestas en una espectacular Kate Middleton cuando llegó a la abadía de Westminster para casarse con el príncipe Guillermo. Pero, junto a ella, hubo otra imagen que quedó asociada para siempre a aquella cita histórica: la de su hermana Pippa sosteniendo la espectacular cola de su vestido de novia. El diseño blanco de Alexander McQueen que ésta lucía, creado por Sarah Burton, estaba pensado precisamente para pasar desapercibido y fundirse con look de Kate. "La idea no era que fuera un vestido significativo, sino que simplemente se mezclara con su cola", explicó la propia Pippa tiempo después. Sin embargo, ocurrió justo lo contrario: aquel estilismo convirtió a la hermana de la novia en una de las grandes protagonistas de aquel día.
Un momento que resumía también una relación muy especial. Kate había elegido a su hermana pequeña como dama de honor para acompañarla en uno de los días más importantes de su vida, pero la conexión entre ambas viene de mucho antes de los focos y de los títulos. Kate y Pippa Middleton se llevan apenas veinte meses: la princesa de Gales nació el 9 de enero de 1982 y Pippa el 6 de septiembre de 1983 —acaba de cumplir 43 años—.
Junto a su hermano James crecieron en Berkshire, en una familia muy unida, compartiendo colegio, aficiones y una infancia en la campiña inglesa, alejada de la atención mediática. Con los años, sus caminos tomaron direcciones muy diferentes: Kate se convirtió en la futura reina consorte de Reino Unido y en una de las figuras más visibles de la Familia Real británica; Pippa, por su parte, ha construido una vida mucho más discreta junto a su marido, James Matthews, empresario, antiguo piloto de carreras y heredero del título escocés de Laird de Glen Affric.
Pero a pesar de la enorme exposición pública que llegó con la boda real, Pippa siempre ha insistido en que la esencia de la relación con su hermana no ha cambiado. En 2014, durante la entrevista que concedió a NBC, explicó que entre ellas existe una relación muy normal: "Estamos muy unidas, nos apoyamos mutuamente y nos pedimos opinión la una a la otra". También señaló que seguían pasando mucho tiempo juntas como familia, una muestra de que, más allá de sus diferentes responsabilidades, mantienen un vínculo muy cercano.
Kate Middleton: la elegancia al servicio de una imagen institucional
Desde que se casó con el príncipe Guillermo, irremediablemente, el estilo de Kate ha adquirido una dimensión que va mucho más allá de sus gustos personales. Como princesa de Gales, cada elección que acompaña sus apariciones públicas se rige ahora por el protocolo y forma parte de la imagen que proyecta como miembro de la Familia Real.
Su estilo se ha construido alrededor de prendas muy reconocibles: vestidos de largo midi, abrigos estructurados, trajes de chaqueta monocromáticos, siluetas que marcan la cintura y una cuidada elección de colores, entre los que predominan los neutros, empolvados, rojos, verdes y azules.
Diseñadores como Alexander McQueen, Catherine Walker, Jenny Packham o Emilia Wickstead forman parte de un armario que ha sabido combinar tradición y modernidad. Entre sus looks más recordados está el vestido azul de Issa London con el que anunció su compromiso con Guillermo, los numerosos abrigos que se han convertido en una de sus grandes señas de identidad y las apariciones en Wimbledon, una de sus citas más esperadas —es la patrona del torneo— . Allí ha mostrado desde vestidos blancos inspirados en la estética tenniscore, hasta modelos de estampados florales y diseños en tonos verdes relacionados con la pista.
Pippa Middleton: un armario más libre y personal
El estilo de Pippa se ha desarrollado desde un lugar completamente diferente. Al no tener responsabilidades oficiales dentro de la Familia Real, ha podido construir una imagen más espontánea, aunque siempre dentro de una estética muy british.
En su vestidor no faltan los vestidos estampados, tejidos ligeros, prendas de inspiración campestre y accesorios que aportan un aire relajado, así como los conjuntos deportivos, pues es una apasionada de disciplinas como el ciclismo o el running —"Si tuviera que casarme, lo haría con mis pantalones cortos de tenis", llegó a decir en 2013, antes de conocer a su marido. De niña, recuerda que era "una chica poco femenina y muy decidida".
En los últimos años, Wimbledon también se ha convertido en uno de sus grandes escaparates, con looks que reflejan una elegancia más madura. Su gusto por los estampados, especialmente los de flores, es perceptible a través de sus vestidos midi, aunque también se ha llegado a atrever con diseños cortos en negro o rojo, algo más rompedores para lo que supone la etiqueta de este evento.
Kate ha convertido la moda en una parte esencial de su imagen como princesa de Gales. Pippa la disfruta desde una perspectiva más libre y personal. Una representa una elegancia institucional y la otra una elegancia más espontánea. Dos hermanas, dos estilos y una misma forma de entender la sofisticación.









