Patrimonio mexicano en subastas fuera del país
Lo que para un coleccionista puede ser una antigua figurilla de barro, para México representa un fragmento de su historia. Sin embargo, piezas arqueológicas mexicanas continúan apareciendo en plataformas internacionales de subastas.
En Catawiki, por ejemplo, se han ofrecido piezas desde un euro hasta 2 mil 800 euros; mientras que en Sotheby’s, un tambor ritual azteca de piedra ha alcanzado precios de hasta 12 mil dólares.
Alejandro Bautista, arqueólogo y subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del INAH, explicó a Heraldo Televisión que el fenómeno no es aislado. En una venta detectada recientemente en Catawiki, especialistas identificaron 20 piezas arqueológicas mexicanas.
De ellas, 13 corresponden al occidente del país, principalmente de Jalisco, Nayarit y Colima, una de las regiones más afectadas por el saqueo. También fueron identificadas esculturas de estilo Mezcala, piezas del Altiplano Central, figurillas del centro de Veracruz y objetos de filiación maya.
Para determinar si una pieza es realmente prehispánica, los arqueólogos analizan fotografías desde distintos ángulos y estudian materiales, formas, estilos, dimensiones, acabados y deterioros.
“Estas características físicas que son observables a través de estas imágenes (…) le permiten al arqueólogo poder determinar categóricamente, con plena certeza, si este objeto forma parte del patrimonio arqueológico nacional”, dijo Bautista.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, confirmó que especialistas del INAH identificaron las 20 piezas prehispánicas de origen mexicano ofertadas temporalmente en Catawiki, plataforma con sede en Ámsterdam, Países Bajos.
El dictamen confirmó que los bienes forman parte del patrimonio cultural de la Nación y están protegidos por la legislación mexicana. Ante ello, se emprendieron acciones para solicitar su retiro de la venta y su restitución a México.
Cuando se confirma que una pieza es patrimonio mexicano, el INAH presenta la denuncia ante la Fiscalía General de la República y, mediante la Secretaría de Relaciones Exteriores, solicita la intervención diplomática de México en el país donde se encuentra.
El problema es que muchas veces el rastro se pierde cuando el objeto sale ilegalmente del país. Occidente, Guerrero, la zona maya y el Altiplano Central son las regiones de las que con mayor frecuencia aparecen piezas en subastas, colecciones privadas e incluso redes sociales.
Y el daño no termina con la salida de una pieza del territorio nacional. “Es un quebranto, es decir, cada pieza que es exportada de manera ilegal, que fue extraída furtivamente (…) representa una pérdida de una parte de la historia”, advirtió el arqueólogo.
Cuando una pieza es arrancada de su contexto original, también desaparece información científica sobre dónde estaba, con qué fue encontrada y qué relación tenía con otros vestigios.
“Es perder una pieza de un rompecabezas que tenemos que procurar conservar, difundir e investigar”, resumió Bautista.
Porque una figurilla puede venderse en euros o dólares, pero para México representa algo que el dinero no puede recuperar: una parte de su memoria, de sus raíces y de su identidad.
PAL