Mito Reyes reivindica la lengua mixe
Mito Reyes aprendió ayöök de manera tardía, sus padres no se lo hablaron, aunque desde niño creció escuchándolo en su comunidad, entre amigos, vecinos, familiares y en las actividades cotidianas. Esa experiencia forma parte de su relación con una lengua que hoy ocupa un lugar central en su primera novela, publicada por Grijalbo, Kopk Poj: El aliento de la montaña.
La obra está escrita en mixe y español. El ayöök aparece sin traducción a lo largo de la novela. Para Reyes, la decisión le permitió cuestionar algunas de las ideas con las que históricamente se mira a los pueblos originarios. “Hay un capítulo bastante fuerte que se llama ‘El deslenguamiento’ y tiene que ver con arrancarte la lengua”, comparte el escritor al hablar del capítulo que dedica a la pérdida de las lenguas originarias.
“No creo que existan lenguas que no puedan traducirse, todas recurren a sus propios repertorios para construir significados y pueden hablar de la belleza, el amor, los negocios, la ciencia o cualquier otro tema. Lo que cambia es la manera en que cada una construye esos significados”, dice.
Asimismo, el también ensayista cuestiona la manera en que se habla de los pueblos originarios y considera que palabras como “cosmovisión”, “etnia”, “usos y costumbres” o “ancestral” pueden colocarlos lejos del presente. Aunque se reconoce como escritor ayöök o mixe, evita que Kopk Poj quede encerrada bajo la etiqueta de “literatura indígena”.
“La montaña respira a través de la niebla, del viento y de una música que parece surgir de sus entrañas”, dice Reyes sobre la obra, cuya trama sucede en un pueblo envuelto por la niebla y por distintos tiempos narrativos, que cuenta la historia de una familia de compositores filarmónicos con una vida ligada a la música y a la presencia de “Kopk Poj”, el corazón del cerro, un ser relacionado con su extraordinario talento musical.
“Es una saga familiar trágica”, apunta Reyes y explica que el título de la novela remite a una expresión relacionada con la tradición mixe que puede entenderse como viento o espíritu de montaña,seres que están ligados al territorio, pueden tomar forma humana y son capaces de hacer el bien o provocar daño.
“No es magia, es la rutina, es lo cotidiano. Para quienes viven esa realidad no se trata de construir una fantasía sobre una comunidad, sino de trasladar a la literatura una experiencia que forma parte de su vida”, señala.
Situada en Anyukojm, Totontepec Mixe, habla del dolor, la enfermedad, la familia, la memoria, la pérdida y la necesidad de pertenecer.
Por último, el doctor en Literatura Hispánica por el Colegio de San Luis y miembro del Colectivo Mixe comparte que la publicación de Kopk Poj en un sello internacional representa la posibilidad de que el ayöök llegue a otros lectores.
“Que Penguin publique una novela escrita en una lengua originaria supone un gesto poco común de apertura hacia otras formas de narrar y permite llevar la conversación más allá, para dialogar con lectores y otros contextos”, concluye.