Dalia Bucaram, Miss Universo Ecuador 2026, disciplina, familia y propósito detrás de su triunfo rumbo a Puerto Rico: ‘Estoy haciendo mi propio camino’
Dalia Estefanía Bucaram Pazmiño todavía está asimilando el cambio que implica haber pasado de ser una joven que durante años prefirió mantenerse alejada del foco público a convertirse en la nueva Miss Universo Ecuador 2026. La representante de Guayaquil fue coronada la noche del sábado 15 de agosto en la plazoleta Vicente Rocafuerte, en Santa Elena, y ahora tiene por delante el reto de representar al país en la 75.ª edición de Miss Universo, que se realizará el 24 de noviembre en Puerto Rico.
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A sus 21 años, estudia Psicología en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, habla español e inglés, es soltera y no tiene hijos. Es la mayor de cuatro hermanos, hija de la presentadora de televisión Gabriela Pazmiño Pino y del político Dalo Bucaram Pulley. Su abuelo paterno es el expresidente de la República del Ecuador Abdalá Bucaram Ortiz. Sus hermanos son María Gabriela, Abdalá y Charlotte, a quienes dentro de su entorno identifica como Nuni, Dalo y Charlie.
Dalia asegura que su intención era llevar una vida de bajo perfil, hasta que determinadas experiencias personales le hicieron replantearse esa decisión. Fue entonces cuando comenzó a entender su presencia pública como una responsabilidad vinculada con un propósito. “Sabía que iba a recibir todo tipo de comentarios, pero que iba a tener fortaleza, y entendí que mi vida tenía un propósito”.
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La preparación que la llevó hasta la corona
Desde que empezó a prepararse para el concurso nacional tenía presente que su objetivo era representar a Ecuador, por lo que trabajó distintas áreas, como pasarela, expresión corporal, oratoria y manejo escénico. A su equipo se sumó Lu Celania Sierra como head coach encargada de asesorar su preparación, quien ha trabajado con Miss Universo 2012, Olivia Culpo; Miss USA 2017, Kara McCullough, y Miss USA 2016, Deshauna Barber. A esa formación se suma una trayectoria marcada por distintas actividades: ha practicado ballet, fútbol, tap dance, flamenco, vóley y karate, además de canto y pintura.
Para ella, sin embargo, la preparación más exigente ocurrió en el plano personal. “El mayor desafío fue vencerme a mí misma. Fue superar los malos pensamientos, las veces que quería rendirme y las veces que probablemente la disciplina tenía que ir por encima de la motivación. Hoy demuestro que con disciplina, con muchísima fe y con mucho amor todo sueño es alcanzable”.
La autoexigencia también ocupó un lugar importante en ese proceso. “Creo que mi crítico más sincero fui yo. Soy una persona bastante autoexigente, pero esa autoexigencia me ha llevado a tener la disciplina que hoy tengo”.
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Una familia que estuvo presente en el proceso
El respaldo familiar acompañó a Dalia durante los meses de preparación y también en la noche de la coronación. Sus padres, además de formar parte de su historia, representan para ella una referencia de los valores que quiere conservar ahora que comienza una nueva etapa. “Es para mí un total orgullo poder mostrarle al mundo el amor con el que he crecido. Sí, ahora estoy haciendo mi propio camino, pero nunca dejaré de lado que es gracias a mis papás que hoy estoy aquí, que soy la mujer que soy y que tengo los valores que tengo”, afirma.
Su madre, Gabriela, también fue reina de belleza. Dalia, no obstante, dice que las enseñanzas que recibió de ella van más allá de los concursos. “Me ha enseñado que es una mujer sabia, fuerte, una mujer que cuando se trata de su hogar es muy prudente, y eso es lo que yo me llevo de ella, sobre todo su fortaleza”.
Sus tres hermanos también tuvieron un papel durante la competencia. Dalia considera que crecer junto con ellos incluso influyó en su manera de desenvolverse. “Siempre digo que lo que a mí me ha dado mi personalidad es tener tres hermanos, porque eso es lo que me ha hecho ágil para responder; porque, como siempre nos estamos peleando, mis hermanos son parte indispensable de mi preparación”.
La presión de ser una figura pública
El reconocimiento de su familia también ha significado estar bajo una mirada pública desde antes de la competencia. Dalia reconoce que esa exposición puede ser interpretada por algunas personas como una ventaja dentro del certamen, aunque ella sostiene que también ha implicado presión. “Mucha gente tiende a ver esa exposición como una ventaja, pero yo no lo veo así. De hecho, yo he tenido muchísima presión, y trabajar bajo presión no es para todos”.
Su conclusión sobre el peso de su familia en el resultado es directa: “Entonces, no, la verdad, no creo que haya tenido nada que ver. Creo que lo único que me ayuda de mi familia es su amor, su acompañamiento, los valores que me han inculcado. Eso es todo”.
Las críticas también fueron parte de su experiencia durante el concurso. Dalia reconoce que hubo días en los que los comentarios negativos sí llegaron a afectarla. “Si digo que manejar los malos comentarios fue fácil, estaría mintiendo. Sí hubo días en los cuales, como evidentemente soy un ser humano, no me sentía muy bien; leía y no comprendía. Pero bueno, eso me ha fortalecido, me ha preparado, me ha ayudado a descubrir y entender también que a las personas que hacen ese tipo de comentarios lo más sano que tú puedes hacer con ellas es verlas con misericordia”.
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La nueva soberana también reconoce que la visibilidad implica una presión que ahora será todavía mayor. “No es un secreto que tener un gran nivel de visibilidad pone presión en ti, pero esa presión es necesaria ya que te prepara para ciertos retos de la vida. Para el concurso internacional también me prepara muchísimo, ya que no solo me verán desde mi país, sino de todo el mundo”. La exposición pública también le permitió poner en primer plano un tema relacionado con su propia experiencia.
Dalia presentó como candidata VITA NOVA, un proyecto social que busca impulsar la creación de un centro de diagnóstico y asistencia psicológica especializada para niños y jóvenes. La propuesta contempla herramientas como el mapeo cerebral para fortalecer los procesos de evaluación y atención profesional, además de buscar un diagnóstico oportuno, acompañamiento integral y acceso a tratamientos adecuados que contribuyan al bienestar emocional, al desarrollo personal y a una mejor calidad de vida.
Para Dalia, hablar de salud mental implica hacerlo con empatía y humanidad. “Me parece que es indispensable el tratar el tema, ya que la mente controla nuestras acciones, decisiones y sentimientos”.
Sus recuerdos y gustos
Lejos del escenario, Dalia mantiene una relación cercana con su casa y las costumbres que forman parte de su vida. Cuando habla de sus lugares favoritos del país, no elige un destino específico. “Todas las ciudades del Ecuador tienen una esencia especial; eso es algo que nos hace únicos”. Su comida favorita también está relacionada con sabores tradicionales. “Todo lo que tenga verde, todo lo que tenga maduro, todo lo que tenga chicharrón”.
Dalia tiene siete tatuajes y explica que cada uno representa una historia. Dos de ellos están relacionados con su fe: tiene escrito “Gabriela” junto a un corazón, en referencia a su madre; el otro lleva “Salmo 40 1-2” y es el que más se ve, pues está en el brazo izquierdo. Aunque asegura que actualmente no volvería a tatuarse, no se arrepiente de los que ya tiene. “Creo que todas nuestras acciones cuentan una historia y no hay por qué arrepentirse”.
El legado que continúa y camino hacia Puerto Rico
Para Dalia, el inicio de su reinado también está marcado por la relación que construyó con Nadia Mejía, su antecesora. La nueva soberana asegura que admira su trabajo y que uno de sus objetivos será mantener aquello que, a su juicio, convirtió su reinado en una etapa cercana al público.
“Nadia tuvo un reinado hermoso; no por gusto le dicen la reina de corazones. Me gustaría continuar con ese legado..., seguir llegando al corazón de las personas, dejando una huella y, más que una huella, también un mensaje”.
Según Dalia, Mejía también estuvo en algunos de los momentos más difíciles de la competencia. “Me dio un montón de consejos. Hubo muchos momentos en los que me quise derrumbar y estuvo ahí. Eso es lo que hace a una verdadera reina, el conectar con el corazón de otros”.
Ahora esa cercanía y ese propósito forman parte del camino que Dalia comienza hacia Puerto Rico, en la nueva edición de Miss Universo. La joven sabe que la preparación nacional fue apenas una primera etapa. Su intención es continuar trabajando de manera integral y no concentrarse únicamente en un aspecto de la competencia. También quiere que su participación internacional tenga un alcance que vaya más allá del escenario.
Durante la etapa de preguntas del certamen nacional decidió responder en inglés porque, según explicó, parte del jurado hablaba ese idioma y buscaba que su mensaje pudiera llegar a una audiencia más amplia. Su compromiso para esta nueva etapa tampoco lo plantea solo como una promesa personal. “Voy a trabajar muchísimo para poder dar una alegría al corazón de todos los que han creído en mí y al de los que no también”.
Ahora, entre los preparativos para su reinado y la gala internacional, también tiene claro qué objetos llevará consigo. No se trata de elementos relacionados con la pasarela, sino de tres objetos que considera parte de su rutina e identidad: “Lo que llevo a todo lugar es mi cuaderno, mi pluma y mi Biblia. Jamás me pueden faltar”. (E)

